jueves, 10 de diciembre de 2015

EL ALMA EN EVOLUCIÓN I


 

 

Solo hasta que cuando el alma morontial evolutiva del hombre se sature de verdad, belleza y bondad y que como principal valor, sea la realización de la conciencia de Dios, el ser resultante se volverá indestructible. Si no hay supervivencia de los valores eternos en el alma evolutiva del hombre, entonces la existencia mortal no tiene significado, y la vida misma será una ilusión trágica.

 

Los mortales viven en Dios, y así Dios ha querido vivir en los mortales. Así como los hombres se confían en él, del mismo modo él, y en primer término, ha confiado una porción de sí mismo para que esté con los hombres, ha consentido en vivir en los hombres y residir en los hombres sujeto a la voluntad humana como la parte espiritual que da vida a una alma individual.

Al principio, esta Alma individual, es de naturaleza totalmente morontial, pero posee tal capacidad de desarrollo que invariablemente asciende a los niveles de verdadero espíritu con capacidad de fusión con los espíritus de la Deidad como es el caso del Mesías (mediador) en los creyentes, generalmente con el mismo espíritu del Padre Universal que inició tal fenómeno creador en la mente de la criatura.


Los errores de la mente mortal y las equivocaciones de la conducta humana pueden atrasar marcadamente la evolución del alma, no obstante a su cualidad inmortal y en cualquier momento, previamente a la muerte mortal, esta misma voluntad material y humana tiene el poder de rescindir dicha elección y rechazar la supervivencia. Aun después de la supervivencia el mortal ascendente aún retiene esta prerrogativa de elección de rechazo de la vida eterna; en cualquier momento antes de la fusión con el “mediador” la criatura en evolución y en ascensión puede elegir abandonar la voluntad del Padre del Paraíso. La fusión con el Ajustador señala el hecho de que el mortal ascendente ha elegido perdurablemente, y sin ninguna reserva, a hacer la voluntad del Padre.

Durante la vida en la carne, el alma en evolución tiene la posibilidad de reforzar las decisiones supramateriales de la mente mortal. Siendo supramaterial, el alma no funciona por sí misma en el nivel material de la experiencia humana. Tampoco puede esta alma subespiritual, sin la colaboración de algún espíritu de la Deidad, tal como el “mediador”, funcionar por encima del nivel morontial. Tampoco toma el alma las decisiones finales hasta que la muerte o la traslación al cielo la divorcien de la asociación material con la mente mortal, excepto cuando y si esta mente material delega dicha autoridad, libremente y de buena gana, a dicha alma morontial de función asociada. Durante la vida la voluntad mortal, el poder de la personalidad de decisión y elección reside en los circuitos materiales de la mente; a medida que procede el crecimiento mortal terrestre, este yo, con sus invalorables poderes de elección, se vuelve cada vez más identificado con la entidad emergente alma morontial; después de la muerte y después de la resurrección en el mundo de estancia, la personalidad humana está completamente identificada con el yo morontial. El alma, de este modo, es el embrión del futuro vehículo morontial de la identidad de la personalidad.



El espíritu puede dominar a la mente; entonces la mente puede controlar la energía. Pero la mente puede controlar la energía sólo a través de su propia manipulación inteligente de los potenciales metamórficos inherentes en el nivel matemático de las causas y efectos de los dominios físicos. La mente de la criatura no controla inherentemente la energía; ésa es una prerrogativa de la Deidad. Pero la mente de las criaturas puede manipular la energía —y lo hace— en cuanto se vuelve experta en los secretos de la energía del mundo físico.

Cuando el hombre desea modificar la realidad física, sea ésta él mismo o su medio ambiente, lo consigue hasta el punto en que haya descubierto los caminos y maneras de controlar la materia y dirigir la energía. La mente sin asistencia es impotente para influir sobre lo material, salvo sobre su propio mecanismo físico, con el cual está ineludiblemente vinculada. Pero a través del uso inteligente del mecanismo del cuerpo, el hombre puede crear otros mecanismos, aun relaciones energéticas y enlaces vivientes, mediante la utilización de herramientas con las cuales la mente puede controlar cada vez más y aun dominar su nivel físico en el universo.


La paz en esta vida, la supervivencia en la muerte, la perfección en la vida próxima, el servicio en la eternidad —todos éstos se logran (en el espíritu) ahora cuando la personalidad de la criatura consiente —elige— someter la voluntad de la criatura a la voluntad del Padre. Y el Padre ya ha elegido hacer que un fragmento de sí mismo esté sujeto a la voluntad de la personalidad de la criatura.

Esta elección de la criatura no es un rendimiento de la voluntad. Es una consagración de la voluntad, una expansión de la voluntad, una glorificación de la voluntad, un perfeccionamiento de la voluntad; tal elección eleva la voluntad de la criatura del nivel de significado temporal a ese estado tanto más elevado en el que la personalidad del hijo criatura comulga con la personalidad del Padre espíritu.


Los cristales de nieve son siempre de forma hexagonal, pero no hay dos que sean idénticos. Los niños corresponden a tipos, pero no hay dos que sean exactamente idénticos, aun en el caso de los mellizos. La personalidad concuerda con los tipos, pero es siempre única.

La felicidad y el regocijo se originan en la vida interior. No puedes experimentar verdadero regocijo completamente solo. Una vida solitaria es fatal para la felicidad. Aun las familias y las naciones disfrutarán más de la vida si la comparten con otros.


No puedes controlar completamente el mundo exterior —el medio ambiente. Es la creatividad del mundo interior la que está más sujeta a tu dirección porque allí tu personalidad está tan grandemente liberada de las cadenas de las leyes de la causalidad antecedente. Existe en asociación con la personalidad una soberanía limitada de la voluntad.
Puesto que esta vida interior del hombre es verdaderamente creadora, cada persona tiene la responsabilidad de elegir si esta creatividad será espontánea y totalmente azarosa, o controlada, dirigida y constructiva. ¿Cómo puede una imaginación creativa producir niños valiosos si el escenario sobre el que actúa ya está atiborrado de prejuicio, odio, temores, resentimientos, venganza e intolerancias?

Las ideas pueden originarse en los estímulos del mundo exterior, pero los ideales nacen sólo en los reinos creadores del mundo interior. Actualmente las naciones del mundo son dirigidas por hombres que tienen superabundancia de ideas, pero gran pobreza de ideales.,
Ésta es la explicación de la pobreza, divorcio, guerra y odios raciales.


Solo hasta que cuando el alma morontial evolutiva del hombre se sature de verdad, belleza y bondad y que como principal valor, sea la realización de la conciencia de Dios, el ser resultante se volverá indestructible. Si no hay supervivencia de los valores eternos en el alma evolutiva del hombre, entonces la existencia mortal no tiene significado, y la vida misma será una ilusión trágica. 

jueves, 29 de octubre de 2015

LA CONSPIRACIÓN DE ACUARIO” ES AL MISMO TIEMPO CAUSA Y EFECTO DE LA TRANSFORMACIÓN.



“En cuanto hacedor y moldeador de ti mismo, puedes revestirte a ti mismo, con todo honor y libertad de elección, de cualquier forma que puedas desear. Tendrás el poder de encarnarte en las formas de vida mas inferiores, como son las de los brutos. Y tendrás el poder, en virtud del discernimiento de tu propio espíritu, de renacer en las formas mas elevadas”...

Antes de todo, necesitamos contar con una definición operativa de la transformación a que nos referimos, si queremos captar su poder sobre las vidas de los individuos y el modo como origina un profunda cambio social.

La transformación: una definición

El termino transformación posee significados interesantemente paralelos aplicados a las matemáticas, a las ciencias físicas y al cambio humano. Literalmente, transformación significa cambio de forma, restructuración. Las transformaciones matemáticas, por ejemplo, reformulan un problema en términos nuevos, de modo que pueda ser resuelto.





Como veremos mas tarde, el cerebro mismo opera en base a complejas transformaciones matemáticas. En la ciencias físicas, una sustancia, al transformarse, adopta una naturaleza o unas características diferentes, como cuando el agua se convierte en hielo o en vapor.
Y, por supuesto, hablamos de transformación, aplicada a la gente; en concreto, hablamos de transformación de la conciencia. En este contexto no se entiende por conciencia el simple hecho de estar despierto y alerta. Se refiere aquí al estado de ser consciente de La propia conciencia. Uno se da cuenta, con nitidez, de que se esta dando cuenta. Efectivamente es una nueva perspectiva que permite ver otras perspectivas: es un cambio de paradigma. El poeta E. E. Cummings se alegraba en cierta ocasión de haber encontrado «el ojo de mi ojo., el oído de mi oído». Viendo como Ves, decía el titulo de un libro. Ese darse cuenta del darse cuenta constituye otra dimensión.
Las antiguas tradiciones describen la transformación, de modo significativo, como un nuevo ver. Emplean metaforas de luz y claridad
                                                                                            ...
Hablan de intuición, * de visión. Teilhard decía que 1a evolución tiende a conseguir «unos ojos cada vez mas perfectos en ..un mundo en el que hay siempre mas que ver».


La mayoría de nosotros pasamos las horas de vigilia dándonos apenas cuenta de los procesos del propio pensamiento: como se mueve la mente, que teme, a que presta atención, como se habla a si misma, que es lo que barre a un lado; como son nuestras sospechas, nuestros altibajos, nuestras falsas percepciones. En la inmensa mayoría de los casos, comemos, trabajamos, conversamos, nos preocupamos, esperamos, planeamos, hacemos el amor o vamos de compras, todo ello pensando mínimamente en como pensamos.

EI comienzo de la transformación personal es absurdamente fácil. Lo único que tenemos que hacer es prestar atención al propio flujo de la atención. Con ello, hemos añadido, inmediatamente, una nueva perspectiva. La mente puede ahora observar sus muchos estados, sus tensiones corporales, el flujo de la atención, sus alternativas y patrones, sus dolencias y deseos, y la actividad de los diversos sentidos.

En la tradición mística se da el nombre de Testigo a esa mente oculta tras las bambalinas, la instancia que observa al observador. Este centro de atención, al identificarse con una dimensión mas amplia que la conciencia fragmentada ordinaria, es mas libre " esta mejor informada que esta. Como hemos de ver, esta mas amplia perspectiva tiene acceso a universos de información procesados por el cerebro a un nivel inconsciente, reinos en los cuales de ordinario no podemos penetrar a causa del carácter estático o del control ejercido por la mente superficial, a la que Edward Carpenter llamaba «el pequeño yo local».


La mente no consciente de si misma -la conciencia ordinaria-es como un pasajero de un aeroplano, atado a su asiento, con un antifaz sobre los ojos, que ignorase la naturaleza del transporte, las dimensiones del aparato, su alcance, el plan de vuelo y la proximidad de otros pasajeros. La mente consciente de si misma es el piloto. Este, realmente, es sensible a las reglas de navegación aérea, se siente afectado por el tiempo reinante, y sabe que depende de toda una serie de ayudas a la navegacion, pero, aun asi, es mucho mas libre que la mente «pasajera».

Todo cuanto puede introducirnos en un estado reflexivo y vigilante


En cuanto hacedor y moldeador de ti mismo, puedes revestirte a ti mismo, con todo honor y libertad de elección, de cualquier forma que puedas desear. Tendrás el poder de encamarte en las formas de vida mas inferiores, como son las de los brutos. Y tendrás el poder, en virtud del discernimiento de tu propio espíritu, de renacer en las formas mas elevadas...


Todo cuanto puede introducirnos en un estado reflexivo y vigilante tiene el poder de transformamos, y cualquiera que tenga una inteligencia normal puede emprender ese proceso. De hecho, la mente, que esta de suyo preparada para deslizarse a nuevas dimensiones solo con que no se lo impidamos, es el vehiculo de su propia transformación. Los conflictos, las contradicciones, los sentimientos encontrados, todo ese huidizo material que de ordinario revolotea en torno a los bordes de la conciencia, puede ser reordenado en niveles cada vez mas elevados. Cada nueva integración facilita la siguiente. Algunas veces, a esa conciencia de la conciencia, a ese nivel de Testigo, se le designa como una «dimensión mas alta», expresión que con frecuencia ha sido mal entendida. EI psiquiatra Viktor Frank señalaba que este nivel no implica juicio moral alguno:


Una dimensión mas alta es simplemente una dimensión mas abarcativa. Si tomamos, por ejemplo, un cuadrado bidimensional y lo extendemos en sentido vertical hasta convertirlo en un cuba tridimensional, podemos entonces decir que el cuadrado esta incluido en el cuba... Entre los distintos niveles de la verdad no puede haber una mutua exclusión, ni una verdadera contradicción, ya que lo mas alto incluye lo mas bajo.

En EI País del Plano, el Cuadrado intentaba explicar su realidad a los habitantes del País de la Línea como una «línea de líneas»., Mas tarde la Esfera se describía a si misma como un «circulo de círculos». EI proceso transformativo, como veremos, una vez que comienza es geométrico. En este sentido, la cuarta dimensión consiste justamente en eso: en ver las otras tres con ojos nuevos.
Ver: CAMBIO DE PARADIGMAS 
http://phsresarch.blogspot.mx/…/10/cambio-de-paradigmas.html



FIN



martes, 27 de octubre de 2015

EL ALMA



EL ALMA EN EVOLUCIÓN




Los errores de la mente mortal y las equivocaciones de la conducta humana pueden atrasar marcadamente la evolución del alma, aunque no pueden inhibir dicho fenómeno morontial una vez que éste haya sido iniciado por el “Ajustador” residente con el consentimiento de la voluntad de la criatura. Pero en cualquier momento, previamente a la muerte mortal, esta misma voluntad material y humana tiene el poder de rescindir dicha elección y rechazar la supervivencia. Aun después de la supervivencia el mortal ascendente aún retiene esta prerrogativa de elección de rechazo de la vida eterna; en cualquier momento antes de la fusión con el  ajustador la criatura en evolución y en ascensión puede elegir abandonar la voluntad del Padre del Paraíso.